El Mundo España
HAY QUE ACABAR CON EL REFUGIO DE ETA EN VENEZUELA
LA DECISIÓN que ha tomado el Gobierno de pedir explicaciones al Ejecutivo de Venezuela por su ayuda a ETA es lo mínimo que podía hacer después de la acumulación de pruebas de tan pérfida actuación. Si la Audiencia Nacional confirmó ayer que ve indicios de la «cooperación gubernamental venezolana» con ETA y las FARC, también ayer conocimos que uno de los etarras detenidos el domingo en Francia, José Lorenzo Ayestarán, había estado deportado en Venezuela y es uno de los terroristas a los que, hace sólo tres años, Chávez quiso ofrecer la nacionalidad para evitar su extradición. Ayestarán está acusado de una decena de asesinatos.
El juez, que ha ordenado el procesamiento de seis miembros de ETA y de otros siete de las FARC por su colaboración en el adiestramiento en manejo de explosivos y en los planes para el intento de asesinato de líderes políticos sudamericanos en Colombia y en España, ya ha solicitado a los ministerios de Asuntos Exteriores y del Interior que medien para conseguir la ayuda del Ejecutivo de Chávez en la investigación. Pero no es difícil aventurar que Caracas no moverá un dedo.
De entrada, uno de los etarras procesados, Arturo Cubillas, ha ocupado altos cargos en el Gobierno desde que Chávez llegó al poder. Pero además, según los datos de la instrucción, los etarras que se entrenaron con miembros de las FARC en Venezuela tuvieron como anfitrión a un miembro de la Dirección de Inteligencia de ese país e iban escoltados por militares.
La complicidad de Chávez con los etarras es tan descarada que nada cabe esperar de él. Si Ayestarán cruzó el Atlántico -y lo hizo con la intención de volver a atentar- es obvio que las autoridades venezolanas lo sabían, y sin embargo no informaron a España. Se da el caso de que ETA cuenta con decenas de huidos de la Justicia en Venezuela, que ahora son potencialmente más peligrosos, ya que la banda puede tratar de recuperarlos tras ver desmantelada su estructura por las continuas detenciones en Europa.
Así las cosas, el Ejecutivo español ya no puede seguir mirando hacia otro lado. Cuando EL MUNDO denunció en 2008 los vínculos entre ETA y las FARC, el ministro del Interior, Rubalcaba, aseguró que no le constaba tal cosa. Se ha demostrado, sin embargo, que las Fuerzas de Seguridad tenían datos en ese sentido, y su información quedó corroborada por las autoridades colombianas tras intervenir el ordenador de Raúl Reyes, número dos de las FARC. Si ya entonces el Gobierno español debería haber exigido a Chávez que no convirtiera su territorio en un santuario de ETA, con más argumentos habrá que exigírselo ahora.
Estamos en un momento clave en la lucha contra ETA. Un día después de su nuevo descabezamiento en Francia, la Justicia irlandesa falló a favor de la extradición de De Juana Chaos. Esa presión a los terroristas en cualquier situación y en cualquier país -ahí están también las detenciones en Portugal- es lo que conducirá a la derrota del terrorismo. Por eso es tan necesario que España evite que haya paraísos o refugios para los asesinos. Y eso supone ahora exigir responsabilidad a Chávez y no ceder a sus exabruptos -anoche ya calificó la acusación de la Audiencia Nacional de ser un «rezago de un pasado colonial»-, por intensas que sean las relaciones comerciales con Venezuela y por importantes que sean los negocios de empresas españolas en ese país.
Nadie entendería que en estas circunstancias, el dictador que llegó al poder por las urnas en Venezuela asistiera a la cumbre de la UE con Latinoamérica en Madrid como si no ocurriera nada.
ABC España
LA BRIGADA ETARRA DEL CHAVISMO
EL juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco ha puesto negro sobre blanco los principales vínculos del régimen de Hugo Chávez con la trama terrorista formada por las FARC y ETA. En un detallado auto hecho público ayer, el juez Velasco describe el largo historial de colaboración entra ambas organizaciones terroristas, acreditado con documentos oficiales, testimonio de terroristas arrepentidos y, sobre todo, archivos informáticos hallados en el ordenador del dirigente de las FARC Raúl Reyes, muerto en la operación antiterrorista lanzada por las fuerzas colombianas contra su campamento en la frontera con Ecuador, en marzo de 2008.
Estos datos permiten al juez Velasco dar por acreditada «la cooperación gubernamental venezolana en la ilícita colaboración entre las FARC y ETA». Son numerosas las referencias a los campamentos de las FARC en suelo venezolano, donde entrenaron terroristas de ETA, así como la colaboración de militares y miembros del servicio de inteligencia militar de Venezuela en un traslado de terroristas de ambas organizaciones por el país centroamericano.
En particular, el auto destaca el amparo y la promoción que dio el Gobierno de Hugo Chávez al etarra Arturo Cubillas Fontán, quien simultaneó un alto cargo en el Ministerio de Agricultura con su condición de responsable de ETA en la región. Fruto de esa colaboración ETA-FARC habría sido la conspiración para asesinar en España a diversas personalidades colombianas.
El procesamiento de Cubillas, entre otros, y la petición al Gobierno español para que inste su extradición desde Venezuela, ponen al Ejecutivo en la obligación de adoptar una posición de firmeza frente al Hugo Chávez cómplice de ETA, olvidando los tiempos de compadreo con el Hugo Chávez bolivariano y progresista, icono de esa irremediable izquierda europea. Esta es la única opción que le queda al Gobierno para ser coherente con su encomiable política contra ETA y con el respeto a las decisiones jurisdiccionales.
Pero, además, la respuesta no debe quedar sólo en la genérica petición de explicaciones que ayer ordenó Zapatero a Moratinos: debe alcanzar a una revisión profunda de las relaciones diplomáticas con el Gobierno de Chávez, porque no es posible tener discursos contradictorios sobre la lucha contra el terrorismo y el compromiso internacional -sea de España o de terceros países- para acabar con las organizaciones terroristas, sean ETA, las FARC o los talibanes afganos. Si Chávez se quita la careta y se muestra como padrino de alianzas terroristas, el Gobierno español no puede permanecer indiferente.
La Razón España
FIRMEZA FRENTE A HUGO CHÁVEZ
España no debe permitir que el régimen venezolano ayude a los terroristas de ETA
Dos noticias aparentemente sin conexión divulgadas ayer confirman lo que desde hace años es una sospecha más que fundada: que el régimen de Hugo Chávez es el refugio y sostén de diferentes bandas terroristas, en especial de las FARC colombianas y de ETA. Por un lado, la Guardia Civil ha identificado al tercer etarra detenido anteayer en Francia como Lorenzo Ayestarán, autor de una decena de asesinatos y protegido del régimen bolivariano; de hecho, Caracas rechazó hace años su extradición a España e incluso llegó a ofrecerle la nacionalidad venezolana. Por otro lado, el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco reveló ayer, en el auto de procesamiento contra seis etarras y siete narcoterroristas de las FARC, que existen indicios que demuestran la cooperación gubernamental venezolana en la ilícita colaboración con ambas bandas.
La investigación judicial pone de manifiesto que el etarra Arturo Cubillas ha desempeñado altos cargos en el Ministerio de Agricultura de Venezuela y participó en la trama creada para que ETA diera cursos a las FARC sobre manejo de explosivos y para atentar en España contra relevantes personalidades colombianas, entre ellas el presidente Uribe.
Estos cursos se realizaron en territorio venezolano y con protección de militares de ese país, lo que demuestra no sólo la simpatía más o menos abierta del régimen chavista hacia los etarras, sino también una implicación directa en actos de terrorismo. Es conocido que en Venezuela se refugia una treintena larga de pistoleros de ETA, la mayoría de ellos acusados de haber participado en varios asesinatos, pese a lo cual han sido contratados por organismos oficiales, como el Instituto de Tierras del Ministerio de Agricultura y los Ministerios de Educación y Presidencia.
En diferentes ocasiones, el Gobierno español ha intentado la extradición de los más sanguinarios, pero no siempre con éxito. Más aún, Caracas amagó en 2006 con blindar legalmente a los terroristas concediendo a cuatro de ellos la nacionalidad, pero la decidida actuación de Madrid frustró la operación. Asistimos, en suma, a un nuevo y muy delicado episodio que tensará peligrosamente las relaciones de España con ese régimen populista que dirige un bufón decimonónico, fiel trasunto de Tirano Banderas. Pero la actitud del Gobierno español no puede ser otra que la firmeza. El presidente Zapatero manifestó ayer que el Gobierno ha pedido explicaciones a Caracas y que, en función de estas explicaciones, actuará España. Zapatero ha reaccionado con presteza y de forma acertada.
Del mismo modo que la vía correcta para derrotar al terrorismo es perseverar en la firmeza policial y judicial, también es imprescindible erradicar los refugios y santuarios internacionales en los que los pistoleros toman oxígeno y refuerzan sus estrategias asesinas.
Precisamente las últimas detenciones ponen de relieve que la banda está echando mano de viejos pistoleros procedentes de sus escondrijos en Iberoamérica. Razón de más para que España, a través de los Ministerios de Exteriores e Interior, reactive una ofensiva sin concesiones contra los santuarios de Venezuela, México y Cuba, plazas principales de los etarras. En la comunidad hispana ha de quedar meridianamente claro que cualquier ayuda, socorro o apoyo a ETA es un acto hostil a España y, por tanto, perseguible diplomática y judicialmente. Al igual que Irán ha sido señalado como un Estado que ayuda al terrorismo, Venezuela y otros países correrán la misma suerte si no rectifican o no colaboran con la Justicia.
El Imparcial
FARC-ETA-CHÁVEZ, ENTENTE TERRORISTA
La conexión entre organizaciones terroristas de diversos países es algo sabido desde hace tiempo. Precisamente por eso, el auto por el que juez de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco, procesa a varios miembros de ETA y las FARC y asegura que con ellos cooperó activamente el gobierno de Venezuela no ha sorprendido prácticamente a nadie.
La sospecha de que Chávez apoyaba a la narcoguerrilla colombiana era casi un hecho irrefutable, extremo éste que al propio mandatario bolivariano tampoco parecía importarle demasiado. Quien llegara incluso a hablar de “sus hermanos de las FARC” negaba siempre la mayor cada vez que se le vinculaba a ellos. Pero en esta ocasión, una soez negativa no le bastara.
Porque si hasta ahora los testimonios provenían de Colombia, las pruebas que relacionan a Chávez con ETA y las FARC tienen procedencia española. Más concretamente, actas en las que la organización terrorista vasca detallaría reuniones en suelo colombiano auspiciadas por las fuerzas armadas venezolanas, así como la presencia de destacados etarras en altos cargos de la administración de Chávez. La información es detallada y veraz. Tanto como para que el gobierno español llamase a consultas a su embajador en Caracas y su Presidente demandase una explicación inmediata de su homólogo venezolano. José Luis Rodríguez Zapatero, presidente de turno de la Unión Europea, ha de tomar cartas en el asunto.
Porque es intolerable que alguien que apoya y financia a organizaciones terroristas en el extranjero mientras en su propio país viola sistemáticamente los derechos humanos siga gozando de la más alta estima de gobiernos como el español.
EL IMPARCIAL
ARTÍCULO DE OPINIÓN DE LUIS MARÍA ANSON
ESTABA CLARO QUE CHÁVEZ COOPERABA CON ETA
El 2 de junio del año 2008 y el 6 de agosto de 2009 publiqué en esta columna sendos artículos en los que reafirmaba mi información sobre la cooperación entre Eta y el caudillo bufón Chávez que está implantando con prisa y sin pausa una dictadura comunista en Venezuela. Ayer, la Audiencia Nacional confirmó lo que anticipé hace dos años.
Copio a continuación el primer artículo al aire libre de 2 de junio de 2008.
“Lo denuncié hace unos días. Reaccionó de forma impertinente el embajador venezolano en España. Se ha confirmado ahora mi denuncia, y el diario El Mundo ha publicado una extensa información contrastada que demuestra la relación entre Eta y las Farc.
“No voy a repetir ni los hechos ni las cifras. Ya lo hice en mi respuesta al embajador de Venezuela en España. Está claro que terroristas de Eta se han entrenado en la selva venezolana en colaboración con las Farc. El Gobierno venezolano no ha hecho nada para impedirlo. Por el contrario, existen datos suficientes para afirmar que ha auspiciado y protegido la tropelía.
“Para el caudillo bufón Chávez, las Farc no es una banda terrorista sino un glorioso movimiento de liberación nacional que lucha contra el Gobierno Uribe, manejado por Estados Unidos. Siguiendo las enseñanzas de su maestro, el tirano Fidel Castro, Chávez ha financiado, ha protegido, ha armado a las Farc y además ha proporcionado al terrorismo colombiano cobertura mediática y política. Incluso terroristas de las Farc han viajado a España con pasaporte venezolano.
“El asunto resulta especialmente grave para España después de que el Rey Juan Carlos dejara en el más espantoso ridículo al caudillo Chávez en la Cumbre Iberoamericana de Chile. Está claro que el presidente de Venezuela, hombre especialmente petulante y rencoroso, tiene capacidad para actuar en España enmascarado tras las Farc y el aliado del terrorismo colombiano, Eta. Confiemos en que no cometa el disparate de tomar alguna decisión que, antes o después, terminaría sabiéndose. Pero de este caudillo gesticulante y bufón, de incontenible verborrea, se puede esperar cualquier cosa”.
Copio a continuación el segundo artículo, al aire libre, de 6 de agosto de 2009.
“El caudillo Chávez está llevando a cabo un meditado plan para imponer sobre Venezuela una dictadura comunista al estilo de Fidel Castro. Sigue los mismos pasos que dio el tirano cubano en 1959, antes de quitarse la máscara. Las cosas, en cualquier caso, están bien claras. Y, al mejor estilo soviético, Chávez se dedica a ayudar a muy varios grupos terroristas, entre ellos a las FARC, que ensangrientan Colombia. También protege a los dirigentes satélites de Ecuador, Bolivia y Nicaragua.
Ahora prepara a marchas forzadas la guerrilla en Honduras en torno al presidente Zelaya. Naturalmente, la actividad del caudillo venezolano está enmascarada de veladuras y declaraciones pero la verdad es la que es y a la opinión pública iberoamericana avezada no se le oculta lo que está ocurriendo en Venezuela. El caudillo bufón se afana en estos momentos por extirpar los restos que quedan de libertad de expresión en la gran nación iberoamericana.
“Hay datos concluyentes, por otra parte, de su apoyo a la banda terrorista Eta. Al margen de sus promesas a Moratinos, Chávez acoge, protege, financia y ampara a terroristas etarras en Venezuela. Y, con alta probabilidad, los utiliza. Concedió una indemnización de 325.000 euros a los etarras Sebastián Echániz y Juan Víctor Gakuza por haber sido entregados a España en 2002, “cuando residían legalmente en el país suramericano”. Ha negado la extradición de Ignacio Echevarría, terrorista acusado de intento de asesinato.
Lorenzo Ayestarán, Ángel Aldana, Jesús Urteaga y Eugenio Barrutiablengoa, que suman cuarenta asesinatos, no sólo viven protegidos por Chávez sino que gestionaron la nacionalidad venezolana con beneplácito del caudillo bufón. Otro etarra, Arturo Cubillas, integrante del comando Oker y reclamado por tres asesinatos, trabajaba como director adscrito a la Oficina de Administración y Servicios del Ministerio de Agricultura de Venezuela. Su esposa colaboraba directamente con Chávez como directora general en el despacho de la Presidencia de la República.
“En lugar de postrarse de hinojos ante el caudillo bufón, el Gobierno de España debería abandonar su posición genuflexa y exigir a Chávez que aclare su relación con Eta, sus protecciones y sus propósitos. De las mentiras con que nos obsequiará el dirigente comunista podremos, tal vez, deducir la verdad de lo que está ocurriendo en Venezuela con Eta”.
Todo esto lo escribía yo hace un par de años para informar a los lectores de El Imparcial.
Luis María ANSON de la Real Academia Española




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