Bogotá, Colombia /

lunes 29 de marzo de 2010

Cómplices por omisión


Artículo publicado en: www.elnuevoherald.com

En un Estado de derecho no asistir una persona en peligro de muerte constituye un delito grave y los responsables son encausados y llevados a juicio.

En el caso que acaba de ocurrir en Cuba, donde Orlando Zapata Tamayo perdió la vida en una huelga de hambre en la prisión, negándole sus carceleros al final hasta el agua, los máximos responsables no serán enjuiciados.

Esa cobarde y aberrante acción es una expresión de la política represiva del régimen fascista cubano en vía actual de putrefacción.

En la reunión celebrada en Cancún, donde se encontraron los dignatarios de los países latinoamericanos, el presidente cubano, electo por el solo voto de su hermano, se adelantó a las preguntas que la prensa allí le iba a presentar.

Declaró: ``Ya sé de lo que me van a hablar, uno que se murió en una huelga de hambre'' y en forma jocosa y burlona dijo lamentarse del hecho, pero negando su responsabilidad.

Los cubanos que no aceptamos el régimen fachocastrista, sabemos que ese ``uno'' al que se refirió Raúl encarna el honor martiano y que la Patria le estará reconocida para siempre por su valiente acción frente a sus esbirros.

Razón tenía Fidel cuando, a su paso por España, protestó de la detención del dictador Augusto Pinochet. Cuando vierais las barbas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo.

Pero los dirigentes de la nomenclatura fascista cubana se sienten impunes viendo el apoyo que le brindan algunos representantes gubernamentales de países democráticos.

En efecto, no es de esperar que juez alguno en el exterior pida la detención de estos ``otros''. Y además quizás las lamentaciones de Raúl sirvan para alentar aún más a algunos cancilleres a pedir a la Unión Europea un aumento de la ayuda que solicitan para la dictadura castrista.

Los que es cierto es que la hora ha llegado para abrir la puerta al futuro, como repetiría Pasternak si fuera cubano.

Sí, la hora ha sonado y se extiende la protesta cada vez más fuerte de los ciudadanos en Cuba amordazada y también en los países cuyos dirigentes continúan defendiendo a esos facinerosos.

Honor para Orlando Zapata Tamayo.

Desprecio para sus criminales y para los que los defienden. Cómplices por omisión.

Orlando Blanco Varona

Ginebra, Suiza

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