Por Pedro Pablo Pachón
La metamorfosis que venían evidenciando las Farc, de años atrás, de grupo guerrillero a banda narcoterrorista, llegó a su punto más alto junto con el nuevo milenio. La toma de poblaciones atacadas con cilindros bomba, los secuestros masivos e individuales de militares y civiles con fines políticos y extorsivos, las masacres, las minas antipersonas, los carros bomba, la voladura de oleoductos y torres de energía, los retenes terroristas, el reclutamiento de menores, los miles de hectáreas de tierra utilizadas para cultivos de coca y heroína, los ataques a vehículos de la ONU y de la Cruz Roja, etc, conforman un prontuario que situaba a las Farc como uno de los grupos terroristas más peligrosos del mundo.
Cerca de 6 mil niños según las estimaciones de la Unicef , se encuentran aún en las filas de los grupos al margen de la ley, trasgrediendo todas las normas consignadas en el ámbito interno y externo. “Cinco meses de embarazo tenía cuando fui obligada por mi comandante ‘El Negro Acacio’ a abortar... me llevaron hasta un ‘hospital’ que manejan las Farc, allí habían cinco muchachas más, que también las obligaron a abortar... yo no dejaba de llorar, porque uno de mujer lo que mas quiere es tener un hijo... quien me hizo eso era un animal...”. Quien así se expresa es alias Martha, una menor de diecisiete años de edad e integrante del Programa de Desmovilización; cuenta con dolor lo que le arrebataron las Farc al vincularla a la cuadrilla cuando apenas había cumplido los 15 años, alejándola de su familia con quien vivía en el Guaviare.
Cuenta que durante los tres años que perteneció a la cuadrilla conoció cómo fueron los negocios de narcotráfico dirigidos por alias El Negro Acacio: “era coca por fusiles... eso es un negocio, el mandaba sentado en una silla y nosotros arriesgándonos...”.
En un día como el narrado por ‘Martha’, cinco niños no nacidos fueron asesinados brutalmente en este hospital clandestino y sus cuerpos arrojados en la selva de Vichada, donde las Farc improvisan lugares poco higiénicos y con las más precarias medidas de salubridad y seguridad para realizar este tipo de prácticas.
Alrededor de 150 niños no nacidos son aniquilados por esta organización mensualmente en cada uno de estos ‘hospitales clandestinos’, sin contar con las cifras de abortos inducidos de forma aún más irresponsable a través de prácticas domésticas basadas en la toma excesiva de purgantes y tóxicos.
La Ong internacional Save the Children dijo en un comunicado fechado en Madrid (España), que 14.000 niños son empleados como combatientes en Colombia y señaló al país como el cuarto del mundo con más “menores soldado”, después de Myanmar, Liberia y la República Democrática del Congo.
En cuanto a las vinculaciones a las organizaciones terroristas, estos niños son expuestos a numerosos peligros: explotación, maltrato, desintegración de su núcleo familiar, problemas de salud, falta de educación, torturas y castigos por desobediencia, los cuales dejan marcas físicas y psicológicas que los acompañan hasta la adultez, o incluso pueden llevarlos a la muerte.
Alternativamente con sus acciones terroristas en Colombia las Farc realizaban una astuta diplomacia pretendiendo aparecer ante el mundo como de unos insurgentes que luchaban para acabar con la pobreza, las desigualdades y los privilegios, cometido que habían logrado en algunos países de Europa, llegando inclusive a recibir ayudas económicas. En Sur América es conocido el soterrado apoyo de gobiernos como los de Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, que han llegado hasta solicitar estatus político para esos terroristas. Son bien conocidas las alianzas del Presidente Hugo Chávez de Venezuela, por ejemplo.
El "envalentonamiento" terrorista de las Farc en poco tiempo se vino en caída libre. La acción decidida de la Política de Seguridad Democrática emprendida por el gobierno del Presidente Álvaro Uribe Vélez y el rechazo de la casi totalidad de los colombianos, ha venido arrinconando al grupo terrorista, y la visión equivocada que de ellos se tenía internacionalmente ha cambiado, hasta el punto que personajes como José María Aznar, el juez Baltasar Garzón, el ex presidente José María Sanguinetti y el intelectual francés Jean Francois Revel descalificaron esa lucha gerrillera y la definieron como un ejército al servicio del narcotráfico en Colombia.
Si bien la muerte de Raúl Reyes es el golpe más importante que la fuerza pública les ha dado a las Farc y el primero directo al corazón del secretariado, durante los dos gobiernos del presidente Álvaro Uribe, pero en especial en el último año, son varias las acciones contundentes que se le han propinado a esta guerrilla y que muestran una diferencia significativa con lo que ha ocurrido en los 50 años de historia de la guerra. Si bien entre los hits se debe contar la captura de 'Simón Trinidad' y 'Sonia', sin duda en el último año se han propinado los golpes más estratégicos a las Farc, gracias a que las Fuerzas Militares redefinieron sus prioridades y decidieron apuntarles a los 'coroneles', con infiltraciones de inteligencia, la coordinación de todas las fuerzas y el uso de los aviones Súper tucano que les dio mayor precisión en las operaciones. Estos son algunos de esos golpes:
‘Martín Caballero’
El 25 de octubre de 2007 fue abatido junto a otros 18 guerrilleros de las Farc. Era el jefe del frente 37 de las Farc, uno de los más temidos de la costa caribe colombiana. En mayo de 2007, los militares le dieron el primer golpe a su círculo más cercano con la captura de sus hijos Omar David y Ligia Arley, en Bucaramanga y Neiva, respectivamente. Luego, en una zona conocida como Aromoras Sur, en los Montes de María, el Comando Conjunto Caribe de las Fuerzas Militares acabó con la vida de ‘Caballero’ y con otros 18 guerrilleros que se encontraban junto a él en su campamento.
Tomás Medina Caracas, alias el ‘Negro Acacio’
El jefe del frente 16 de las Farc murió el primero de septiembre de 2007 a orillas del río Papunagua, entre San José del Guaviare y Mitú (en Vaupés). La Fuerza Aérea le lanzó 26 bombas a su campamento, luego de que inteligencia militar le interceptara una conversación en octubre. El ‘Negro Acacio’ era el gran recaudador de dinero para las Farc, el mayor proveedor de base de coca para los carteles de la droga colombianos y, últimamente, de los mexicanos.
Milton Sierra Gómez, alias ‘J. J.’
En junio de 2007, las Fuerzas Militares dieron muerte a Milton Sierra Gómez, alias ‘J. J.’, jefe del frente urbano ‘Manuel Cepeda Vargas’ de las Farc, responsable del secuestro de los l2 diputados del Valle, ocurrido hace cinco años, y hombre clave de la guerrilla en el Pacífico. Las autoridades lo abatieron en el Valle, en los alrededores el Río Aguas Sucias.
La captura de ‘Martín Sombra’
Helí Mejía Mendoza era un líder del estado mayor de las Farc y uno de los hombres más cercanos a Manuel Marulanda Vélez, alias ‘Tirofijo’. ‘Sombra’ fue capturado por la Policía en el municipio de Saboyá (Boyacá). Permaneció en las Farc durante 40 años, durante mucho tiempo tuvo la custodia de importantes secuestrados como los tres norteamericanos, y fue el encargado de hacer la cesárea a Clara Rojas para el nacimiento de Emmanuel.
El computador de Carlos Antonio Losada
El 15 de julio de 2008, Carlos Antonio Losada, del Bloque Oriental de las Farc, quedó malherido tras un bombardeo que la Fuerza de Tarea Omega le hizo a su campamento en zona rural de La Julia (Meta). Allí los militares encontraron un computador que detallaba el plan para asesinar al menos a 10 personalidades. Ese computador ha sido clave para darles golpes a las milicias de Bogotá.
la captura de Simón Trinidad
Antes de la caída de Raúl Reyes, la captura de Simón Trinidad, también ocurrida en Ecuador, se consideraba el golpe más duro a las Farc. Ocurrió en enero del 2004, en una calle céntrica de Quito. Y para ese entonces, Trinidad se había dado a conocer como uno de los negociadores del Caguán. Fue extraditado a E.U., es parte de los canjeables reclamados por las Farc y fue condenado a 60 años de prisión.
'Raúl Reyes'
El primero de marzo del 2008 las Fuerzas Armadas colombianas dieron el más contundente golpe a las Farc al dar de baja a 'Raúl Reyes' con un bombardeo. El guerrillero se refugiaba en territorio ecuatoriano.
La Operación 'Jaque'
Fue una misión de inteligencia militar de rescate en el marco de la política de Seguridad Democrática del gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez, llevada a cabo por las Fuerzas Militares de Colombia para liberar a secuestrados en poder del grupo guerrillero FARC el 2 de julio de 2008. Entre los secuestrados redimidos figuraron Íngrid Betancourt (ciudadana franco-colombiana), tres contratistas estadounidenses, siete miembros del Ejército Nacional de Colombia y 4 miembros de la Policía Nacional de Colombia, lo que arrojó un total de quince personas rescatadas en dicha operación.
Esta operación, sin precedentes por su naturaleza en Colombia, no sólo fue importante por la liberación de los secuestrados, sino también porque en ella primó la inteligencia militar y la infiltración, no registró pérdidas humanas, ni siquiera hubo disparos, por lo que el Gobierno y el ejército colombiano recibieron la gratitud de los rescatados, sus familiares y el pueblo colombiano, a la vez que el reconocimiento y el elogio unánime de la comunidad internacional.
Así pues el grupo de las Farc está ahora reducido a unos alicaídos narcoterroristas que se mantienen gracias al narcotráfico, pero que militarmente están arrinconados y, políticamente nulos, nacional e internacionalmente.
La metamorfosis que venían evidenciando las Farc, de años atrás, de grupo guerrillero a banda narcoterrorista, llegó a su punto más alto junto con el nuevo milenio. La toma de poblaciones atacadas con cilindros bomba, los secuestros masivos e individuales de militares y civiles con fines políticos y extorsivos, las masacres, las minas antipersonas, los carros bomba, la voladura de oleoductos y torres de energía, los retenes terroristas, el reclutamiento de menores, los miles de hectáreas de tierra utilizadas para cultivos de coca y heroína, los ataques a vehículos de la ONU y de la Cruz Roja, etc, conforman un prontuario que situaba a las Farc como uno de los grupos terroristas más peligrosos del mundo.Cerca de 6 mil niños según las estimaciones de la Unicef , se encuentran aún en las filas de los grupos al margen de la ley, trasgrediendo todas las normas consignadas en el ámbito interno y externo. “Cinco meses de embarazo tenía cuando fui obligada por mi comandante ‘El Negro Acacio’ a abortar... me llevaron hasta un ‘hospital’ que manejan las Farc, allí habían cinco muchachas más, que también las obligaron a abortar... yo no dejaba de llorar, porque uno de mujer lo que mas quiere es tener un hijo... quien me hizo eso era un animal...”. Quien así se expresa es alias Martha, una menor de diecisiete años de edad e integrante del Programa de Desmovilización; cuenta con dolor lo que le arrebataron las Farc al vincularla a la cuadrilla cuando apenas había cumplido los 15 años, alejándola de su familia con quien vivía en el Guaviare.
Cuenta que durante los tres años que perteneció a la cuadrilla conoció cómo fueron los negocios de narcotráfico dirigidos por alias El Negro Acacio: “era coca por fusiles... eso es un negocio, el mandaba sentado en una silla y nosotros arriesgándonos...”.
En un día como el narrado por ‘Martha’, cinco niños no nacidos fueron asesinados brutalmente en este hospital clandestino y sus cuerpos arrojados en la selva de Vichada, donde las Farc improvisan lugares poco higiénicos y con las más precarias medidas de salubridad y seguridad para realizar este tipo de prácticas.
Alrededor de 150 niños no nacidos son aniquilados por esta organización mensualmente en cada uno de estos ‘hospitales clandestinos’, sin contar con las cifras de abortos inducidos de forma aún más irresponsable a través de prácticas domésticas basadas en la toma excesiva de purgantes y tóxicos.
La Ong internacional Save the Children dijo en un comunicado fechado en Madrid (España), que 14.000 niños son empleados como combatientes en Colombia y señaló al país como el cuarto del mundo con más “menores soldado”, después de Myanmar, Liberia y la República Democrática del Congo.
En cuanto a las vinculaciones a las organizaciones terroristas, estos niños son expuestos a numerosos peligros: explotación, maltrato, desintegración de su núcleo familiar, problemas de salud, falta de educación, torturas y castigos por desobediencia, los cuales dejan marcas físicas y psicológicas que los acompañan hasta la adultez, o incluso pueden llevarlos a la muerte.
Alternativamente con sus acciones terroristas en Colombia las Farc realizaban una astuta diplomacia pretendiendo aparecer ante el mundo como de unos insurgentes que luchaban para acabar con la pobreza, las desigualdades y los privilegios, cometido que habían logrado en algunos países de Europa, llegando inclusive a recibir ayudas económicas. En Sur América es conocido el soterrado apoyo de gobiernos como los de Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, que han llegado hasta solicitar estatus político para esos terroristas. Son bien conocidas las alianzas del Presidente Hugo Chávez de Venezuela, por ejemplo.
El "envalentonamiento" terrorista de las Farc en poco tiempo se vino en caída libre. La acción decidida de la Política de Seguridad Democrática emprendida por el gobierno del Presidente Álvaro Uribe Vélez y el rechazo de la casi totalidad de los colombianos, ha venido arrinconando al grupo terrorista, y la visión equivocada que de ellos se tenía internacionalmente ha cambiado, hasta el punto que personajes como José María Aznar, el juez Baltasar Garzón, el ex presidente José María Sanguinetti y el intelectual francés Jean Francois Revel descalificaron esa lucha gerrillera y la definieron como un ejército al servicio del narcotráfico en Colombia.
Si bien la muerte de Raúl Reyes es el golpe más importante que la fuerza pública les ha dado a las Farc y el primero directo al corazón del secretariado, durante los dos gobiernos del presidente Álvaro Uribe, pero en especial en el último año, son varias las acciones contundentes que se le han propinado a esta guerrilla y que muestran una diferencia significativa con lo que ha ocurrido en los 50 años de historia de la guerra. Si bien entre los hits se debe contar la captura de 'Simón Trinidad' y 'Sonia', sin duda en el último año se han propinado los golpes más estratégicos a las Farc, gracias a que las Fuerzas Militares redefinieron sus prioridades y decidieron apuntarles a los 'coroneles', con infiltraciones de inteligencia, la coordinación de todas las fuerzas y el uso de los aviones Súper tucano que les dio mayor precisión en las operaciones. Estos son algunos de esos golpes:
‘Martín Caballero’
El 25 de octubre de 2007 fue abatido junto a otros 18 guerrilleros de las Farc. Era el jefe del frente 37 de las Farc, uno de los más temidos de la costa caribe colombiana. En mayo de 2007, los militares le dieron el primer golpe a su círculo más cercano con la captura de sus hijos Omar David y Ligia Arley, en Bucaramanga y Neiva, respectivamente. Luego, en una zona conocida como Aromoras Sur, en los Montes de María, el Comando Conjunto Caribe de las Fuerzas Militares acabó con la vida de ‘Caballero’ y con otros 18 guerrilleros que se encontraban junto a él en su campamento.
Tomás Medina Caracas, alias el ‘Negro Acacio’
El jefe del frente 16 de las Farc murió el primero de septiembre de 2007 a orillas del río Papunagua, entre San José del Guaviare y Mitú (en Vaupés). La Fuerza Aérea le lanzó 26 bombas a su campamento, luego de que inteligencia militar le interceptara una conversación en octubre. El ‘Negro Acacio’ era el gran recaudador de dinero para las Farc, el mayor proveedor de base de coca para los carteles de la droga colombianos y, últimamente, de los mexicanos.
Milton Sierra Gómez, alias ‘J. J.’
En junio de 2007, las Fuerzas Militares dieron muerte a Milton Sierra Gómez, alias ‘J. J.’, jefe del frente urbano ‘Manuel Cepeda Vargas’ de las Farc, responsable del secuestro de los l2 diputados del Valle, ocurrido hace cinco años, y hombre clave de la guerrilla en el Pacífico. Las autoridades lo abatieron en el Valle, en los alrededores el Río Aguas Sucias.
La captura de ‘Martín Sombra’
Helí Mejía Mendoza era un líder del estado mayor de las Farc y uno de los hombres más cercanos a Manuel Marulanda Vélez, alias ‘Tirofijo’. ‘Sombra’ fue capturado por la Policía en el municipio de Saboyá (Boyacá). Permaneció en las Farc durante 40 años, durante mucho tiempo tuvo la custodia de importantes secuestrados como los tres norteamericanos, y fue el encargado de hacer la cesárea a Clara Rojas para el nacimiento de Emmanuel.
El computador de Carlos Antonio Losada
El 15 de julio de 2008, Carlos Antonio Losada, del Bloque Oriental de las Farc, quedó malherido tras un bombardeo que la Fuerza de Tarea Omega le hizo a su campamento en zona rural de La Julia (Meta). Allí los militares encontraron un computador que detallaba el plan para asesinar al menos a 10 personalidades. Ese computador ha sido clave para darles golpes a las milicias de Bogotá.
la captura de Simón Trinidad
Antes de la caída de Raúl Reyes, la captura de Simón Trinidad, también ocurrida en Ecuador, se consideraba el golpe más duro a las Farc. Ocurrió en enero del 2004, en una calle céntrica de Quito. Y para ese entonces, Trinidad se había dado a conocer como uno de los negociadores del Caguán. Fue extraditado a E.U., es parte de los canjeables reclamados por las Farc y fue condenado a 60 años de prisión.
'Raúl Reyes'
El primero de marzo del 2008 las Fuerzas Armadas colombianas dieron el más contundente golpe a las Farc al dar de baja a 'Raúl Reyes' con un bombardeo. El guerrillero se refugiaba en territorio ecuatoriano.
La Operación 'Jaque'
Fue una misión de inteligencia militar de rescate en el marco de la política de Seguridad Democrática del gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez, llevada a cabo por las Fuerzas Militares de Colombia para liberar a secuestrados en poder del grupo guerrillero FARC el 2 de julio de 2008. Entre los secuestrados redimidos figuraron Íngrid Betancourt (ciudadana franco-colombiana), tres contratistas estadounidenses, siete miembros del Ejército Nacional de Colombia y 4 miembros de la Policía Nacional de Colombia, lo que arrojó un total de quince personas rescatadas en dicha operación.
Esta operación, sin precedentes por su naturaleza en Colombia, no sólo fue importante por la liberación de los secuestrados, sino también porque en ella primó la inteligencia militar y la infiltración, no registró pérdidas humanas, ni siquiera hubo disparos, por lo que el Gobierno y el ejército colombiano recibieron la gratitud de los rescatados, sus familiares y el pueblo colombiano, a la vez que el reconocimiento y el elogio unánime de la comunidad internacional.
Así pues el grupo de las Farc está ahora reducido a unos alicaídos narcoterroristas que se mantienen gracias al narcotráfico, pero que militarmente están arrinconados y, políticamente nulos, nacional e internacionalmente.




La Política de Seguridad Democrática terminará con estos criminales. Por eso necesita cuatro años más.
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